La Proyección: Una Cuestión de responsabilidad y aceptación.

Según el psicoanálisis, la proyección es un mecanismo de defensa a través del cual, el individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo. Por ejemplo: sentimientos, impulsos y pensamientos propios, deseos que no se dispone a reconocer o rechaza de sí porque le resultan inaceptables o que le generan negación, etc.; por lo que busca la manera de expulsar todo esto, realizando una operación psíquica, que consiste en localizar en otras personas o distintas situaciones, toda esta carga psicológica, para no llevar el azote constante de la culpa. Es decir, es más fácil trasladar a otra persona, circunstancia, etc., lo que no es agradable de uno mismo, para no tener que dar cuenta a la sociedad que, para hacernos sentir que encajamos en ella, nos exige permanentemente una rigurosa conducta, que pueda considerarse una fiel representación de la colectividad en la que nos desenvolvemos.

¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en ojo de tu hermano. Lc 6:41-42. Reina-Valera/60

Amén de lo anterior, somos testigos de la facilidad con la que muchas personas se acercan muy atrevida y sobretodo, desconsideradamente, a recriminar nuestras conductas y encasillarnos en ghettos sociales; es decir, nos señalan y critican con el objetivo de hacernos sentir un malestar interior, simplemente porque representan una perspectiva distinta a la nuestra; razón por la cual, se sienten en plena libertad de compararnos con personas que la sociedad se ha encargado de rechazar simplemente porque sus acciones se consideran “diferentes.” Y es importante llegar a esta palabra, porque lo diferente, es generalmente lo más temido, ya que puede poner en riesgo de transformar el débil paradigma que una persona ha aceptado porque, tenía que hacerlo o porque lo impuso un Fulano de Tal, poseedor de un FUERO DE AUTORIDAD SOCIAL, quien decide lo bueno y lo malo para su rebaño de esclavos psicoafectivos.

Pero el cisma de esta problemática es que quienes señalan lo “diferente” en otros no se atreven a aceptarlo y compartirlo, sino que lo reprimen de tal modo que prefieren complacer al conglomerado que le suple de aceptación, y por ende, de reconocimiento social; y empiezan el juego de encontrar a quien puedan proyectarlo.

“Callarse el problema no es la solución. Mucho menos atribuírselo a quien también pueda tenerlo”

Podemos decir que el hecho de trasladar nuestros conflictos a terceras personas no solucionará problema alguno. Peor aún, hará la situación más gravosa de lo que ya es; porque ni el sujeto que traslada recibe liberación de su carga, ni a quien se le impone; pero lo que sí viene como consecuencia, es una división entre dos o más personas, a causa de esta HIPÓCRITA agresión.

La Biblia nos enseña en 1ª de Juan 1:8-10:”Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso, y su Palabra no está en nosotros.”

Al conversar con nuestro Creador acerca de nuestras experiencias, acciones, sensaciones, percepciones, emociones, etc., nos ayudará a modularlas, de tal forma que nos será más fácil ver primeramente y de manera crítica nuestro interior que el de alguien más.

Esta enseñanza de vida nos abre posibilidades para:
• Descargarnos de nuestros secretos y vergonzosos errores;
• Sentirnos identificados con nuestro prójimo, ya que no somos perfectos y está bien aceptarlo. Y precisamente por ambas razones:
• Acudir a Dios en busca de sanidad y restauración personal.

Si Dios nos ayuda a superar los obstáculos, tendremos experiencia para ayudar a quienes padecen por ellos.

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